Microondas sin grill (calienta, pero no “cocina”)

Alto riesgo. Estas microondas sí resultan altamente perjudiciales.

Alto riesgo. Estas microondas sí resultan altamente perjudiciales. Mejor cuanto más lejos.

Recuerdo etapas pasadas en las que se miraba fatal a la chica que daba falsas esperanzas a un chico. Está mal, sí… pero está mal que lo haga cualquier persona… y el caso es que ¡a ellos nadie los miraba mal por hacer lo mismo! Como mucho “él” intentaba hacer creer que “ella” había malinterpretado sus gestos, sus palabras… Pero no colaba.

Él, sin embargo, tendía a creer que las chicas le prometían de todo y después no se lo daban… Importante puntualizar que él así lo interpretaba. Porque siempre ha habido personas muy ilusas, personas que ven promesas de todo tipo incluso en el voleteo de un colibrí y a ello se aferran para tacharte de lo que no eres.

También juegan con esto a la contra: dejan huecos de información sin rellenar en sus ratos contigo, para que tú los completes. Hay información que queda incompleta, que él no te da abiertamente. Por ejemplo, si dice que se lo está “pasando muy bien esta noche” y lleva un par de horas hablando contigo, tú tenderás a completar con lógica que se lo está pasando muy bien porque está contigo. Tú lo has completado, pero él siempre puede llegar a decir que él no ha dicho eso. Y será cierto.

¡Qué pena que te haga creer que le gustas, que le atraes, que quiere acostarse contigo…! Te sonríe, te mira fijamente, se acerca a ti, baila contigo… baja su mano por tu espalda hasta la cintura, te dice cosas al oído que tú no dirías a cualquiera… y además cuando lo hace, roza con sus labios el lóbulo de tu oreja… Se ha saltado todas las distancias de seguridad que marca cualquier protocolo social. Te calienta, amiga mía, te pone a tono… ¡Para después dejarte con el calentón puesto!

Cuando ha llegado a este punto, huye asustado y te deja a ti con la sensación de ser una inútil social, incapaz de entender sus gestos. Pero seguramente volveréis a encontraros otra noche por ahí y volverá a hacerte creer que le interesas, volverá a desplegar sus encantos de estraperlo, esos que habrá robado a algún pobre hombre verdaderoo de imitación, el plagio es el recurso de los seres más limitados… incluso puede que sea creativo e invente otros nuevos o saque un catálogo alternativo, lo que haga falta, solo para que tengas una nueva situación que te lleve a sentirte como una idiota. Lo importante es que “estés ahí” tantas veces como le resulte posible. Y cada vez se anotará un nuevo triunfo.

Esta situación podrá llegar a darse varias veces y él se quedará siempre a mitad de camino. Eso sí, jamás cerrará tu puerta. Un cierre de puerta es algo que aún no se ha dado por parte de un beta, más si es como en este caso en que, recordemos: es cazador. Necesita sentirse el centro del universo, sin que le importen un pito las consecuencias que ello acarree. No se va a parar a pensar si tú has sido una persona maravillosa con él. No tendrá en cuenta si lo que él haga puede llegar a causarte algún tipo de daño… es como si, para él, el dolor ajeno no existiera y sus actos jamás acarrean consecuencias. Puede llegar a compadecerse de un pajarillo moribundo y desvivirse por él. Pero jamás se planteará que él puede ser el causante de tu desgracia, el ser que ha provocado que estés mal… Eso sí, curiosamente llegados a este punto, él ya no estará ahí para ayudarte. En ese punto ya necesitará ser el centro de atención de otra… o de otras. Tú ya saldrás como puedas y, si te recompones, él volverá a intentar seducirte para nada. Pero mientras estés hundida no le interesas.

Podríamos pensar que ambas partes pierden, pero no es así. Él se va con su objetivo inicial cubierto: recordemos que era alimentar su ego y se va con la satisfacción de haberte ganado, haber logrado que de algún modo te rindas, como si te hubiera conquistado… Insisto: igual de despreciable si eres tú quien lo practica con él. Feo feo…

Eso sí, maravilloso cuando “Dios los da y ellos se juntan“. El cortejo entre betas cazadores microondas es todo un espectáculo digno de presenciar. Ambos se van felices tras cada encuentro y la historia termina siempre en una gran fiesta “territorio comanche”. Si puedes seguir una de esas historias desde fuera por capítulos, te aconsejo que no pierdas detalle… y también te agradezco que nos vayas pasando tus impresiones.

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