El Guadiana

Mujer contempla cómo aparece y desaparece el Guadiana, a su antojo

Al no saber cuándo o dónde reaparecerá, el Guadiana se convierte en un río complicado…

Ese beta que todas hemos conocido alguna vez… en primera o en segunda persona (si no estaba contigo, seguramente habrá estado con alguna de tus amigas). Ese beta tiene algo que ver con un concepto que explicamos ya en otro post: el Efecto Inalcanzable. Pero sobre todo tiene que ver con el hombre malabar: el que es capaz de mantener una relación de equilibrio con más de una mujer.

Es ese tipo al que, cuando lo conoces, charláis, os gustáis, hay alguna que otra cita… todo esto con cierta cadencia… sabes que no hay nada serio, la cosa no va a más, pero sí existe cierta estabilidad, cierto “ritmo”, cierto equilibrio… Pero, de repente, desaparece. No sabes cómo ni por qué, pero deja de dar señales de vida. Se esfuma de golpe, como en un número de magia.

Hasta aquí, todo bien. Se puede desaparecer con mejor o peor gusto… en este caso, no ha elegido la mejor manera. Pero en esencia deja de estar. Deja de buscarte. Deja patente una absoluta pérdida de interés…

Entraba en tus planes. Lo tienes controlado.

Si eres un poco insegura, te preguntarás qué has podido hacer mal para haber provocado esa ausencia… Si empleas el razonamiento “medio”, entenderás que ha podido ocurrirle algo terrible (aunque sabes que es la opción menos probable), de lo cual te enterarás cuando corresponda… o bien que alguna otra se habrá cruzado en su camino… Esta última opción suele ser la más habitual. Lo asumes y olvidas.

El Efecto Inalcanzable se hace patente en el beta Guadiana porque, como el río, no desaparece sin más, no… Guadiana siempre regresa. Vuelve a aparecer cuando menos te lo esperas… precisamente cuando lo habías borrado de tu vida por completo. Cuando había dejado de existir incluso en tu recuerdo, Guadiana reaparece de golpe y con fuerza, tratando de imponer su papel protagonista. Volverá, como buen hombre malabar que es, sin dar más explicaciones que las que mantienen tu confusión mental, tratando de hacerte creer que eres su centro aunque sin demasiado esfuerzo… Si Guadiana no te interesa, haz lo que quieras con él (pero analízate bien antes de hacer nada, no sea que pienses que no te interesa y realmente te estás engañando). Si te interesa, aunque sea muy poco, es aquí donde  debes mantenerte fuerte y recordar cómo desapareció de tu vida para irse a vivir nuevas experiencias. No has sido su centro todo el tiempo. Así que NO es tu ÉL. Interioriza este mantra y hazlo tuyo porque será la frase que te ahorrará más sufrimiento en la historia de tu vida. Una retirada a tiempo en este caso no es únicamente una victoria: una retirada a tiempo en este caso es una garantía de salud sentimental, de seguir tu camino, de aprovechar tu tiempo, de felicidad tranquila.

Cuando vuelva lo hará porque en ese momento quiere algo que tú le das. No importa qué. Eso quiere y, si por él es, eso tendrá. Conoce todos los trucos para engatusarte y se empleará a fondo para conseguirlo.

En tu mano está la decisión, como siempre.

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4 comentarios en “El Guadiana

  1. Es cuestión de orgullo, está clara la decision que hay que tomar con los guadianas, malabares e inalcanzables….. cortar de raiz, cruz y raya….

    • Procuro evitar el orgullo en las relaciones… es un sentimiento inútil… está bien mantener la autoestima alta… con eso debería ser suficiente. El problema es que resulta muy fácil saber qué hay que hacer (por eso todos los que rodean al sujeto afectado lo ven claro), pero no tan fácil llevarlo a cabo…

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