POSITIVAS. Pereza. Todo.

Vuela, vuela, vuela conmigo, cuélate dentro, dime chico, dame calor, sácame brillo, hazme el amor en nuestro nido. 

Son Pereza, no podemos negarlo… tienen ese puntito pillo y canalla… Y empiezan genial, como a mí me gusta… “Te quiero” pero no te lo voy a decir como todo el mundo lo hace, no seré insulso, pero tampoco perderá sentimiento la cosa… y seré sincero: me encanta el sexo contigo. OLÉ.
No quiero nada, nada más, me sobra respirar. 
Sube, sube, sube conmigo, déjalo todo, yo te cuido. Ven a Madrid, ten un descuido, haz cosas mientras yo te miro. 

Seguimos de lujo. Si recordáis la lista que yo escribí acerca de un (MI) hombre ideal, “cuidarme como yo lo cuido a él” era uno de ellos… a mí esta frase de “déjalo todo, yo te cuido” me pone más que Fredrik Ljungberg con el torso al aire. Es lo que una de mis ELLAS llamó una vez un superhéroe. Que no deja de ser lo que debería ser un hombre normal… pero hemos llegado a un punto en que si encontramos a uno solo así, ya pensamos que es un verdadero superhéroe dotado del superpoder de cuidarte.

No tengo miedos, no tengo dudas, lo tengo muy claro ya. 

¡TOMA! Es que esta canción es lo más. Quien dice esto sabe que quien escucha, también se plantea algo… Sólo un hombre verdadero podría hablar así, sin miedo, sin dudas, sin que le importe lo que piense el resto…

Todo es tan de verdad, que me acojono cuando pienso en tus pequeñas dudas, y eso, que si no te tengo reviento, quiero hacértelo muy lento. 

¡Tan lindo! Se acojona sólo cuando piensa que tú tienes algunas pequeñas dudas (que, por supuesto, él se encargará de disipar… recuerda que te dijo “déjalo todo, yo te cuido”… pues eso, déjate llevar, mujer, ¡para una vez que encuentras una joyita así!). Lo que le hace más achuchable aún es el “y eso”… es como “tengo más que decir, pero ya ni sé por dónde seguir, pero ya sabes, es todo eso que te estoy diciendo”… ¡Te tengo unas ganas!

Todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo. 

Eso: sin dudas, sin medias tintas. Todo. Y punto.
Poco, muy poco a poco, poco, que venga la magia y estemos solos, solos, solos, solos, yo quiero contigo sólo, solos rozándonos todo, sudando, cachondos, volviéndonos locos, teniendo cachorros, clavarnos los ojos, bebernos a morro.
El gobierno estuvo muy equivocado con los cheques-bebé. Para estimular la natalidad no hay como emitir canciones como ésta. A ver: lo primero, el chico está súper enamorado, pero tampoco tiene prisa. Le gusta ir poco a poco, que llegue la magia, que todo pase como tenga que pasar, que es lo bonito… y luego volverse locos de pasión… “teniendo cachorros”. No soy yo de las que sueñan con ser madre, así que a mí esta expresión me dice poco. Pero seguramente, si quisiera serlo, sentiría una vibración especial en mi interior si un tío me solara esto. Va a tumba abierta, se la está jugando a todo o nada y parece que no le va a salir mal, porque apuesta con criterio.

Sueña, sueña, sueña conmigo, escríbeme luego un mensajito, dime hacia donde yo te sigo, si tú te tiras yo me tiro. 
Incondicionales: ve por donde quieras, que te sigo. Tampoco es necesaria tanta entrega, chicos, podéis seguir vuestro camino a la par del nuestro… se trata de conjugar, de que tú te tires por mí y yo también por ti, que lo haré al ver toda tu entrega… Teniendo esto claro, ¿qué más podemos pedir?

No tengo miedos, no tengo dudas lo tengo muy claro ya. 
Todo es tan de verdad que me acojono cuando pienso en tus pequeñas dudas, y eso que si no te tengo reviento, quiero hacértelo muy lento.

Di que sí. ¡A mí me has conquistado!

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