Después de LA CITA, hay otra cita… y otra…

Tras la maravillosa primera cita, Wahtsapp echa humo, visitáis Facebook como si no hubiera un mañana, actualizáis Twitter con la misma frecuencia con que pestañeáis… y además a ti te queda tiempo para suspirar por las esquinas, hablar sola todo el día, sonreír hasta que se te cae la baba y quedarte embobada ante cualquier escena de amor (que para ti ahora mismo lo es incluso la imagen de una hoja al caer del árbol, ¡claro!)… se te escurren las cosas de las manos, ves colores que hasta ahora no habías apreciado jamás y en general el mundo es más bello, la música te transmite más que nunca y los problemas se han hecho más pequeños.

Es extraño que en el trabajo no hayan notado nada… Y tus amigas tampoco han preguntado más… ¡Al parecer, estás disimulando bien!

En fin, querida… se te nota a leguas, pero todos han sido muy discretos para permitirte vivir este momento en toda su plenitud.

Parece que los dos estáis respetando el espacio del otro. Tenéis todo lo que queréis, sin dejar de lado vuestras cosas… pero ya estáis “enganchados”: Cada vez quedáis más, cada vez os cuesta menos renunciar a otros planes para veros, cada vez esperáis más a saber si el otro tiene plan, para cerrar el vuestro y, sobre todo, cada vez más personas de la vida de uno van conociendo al otro (el círculo social crece)… Si tuvierais que separaros ahora, sería un verdadero fastidio. Pero parece que no tiene por qué ser así…

Se te presenta una duda… pero nunca llegas a tener que resolverla: si alguien te pregunta quién es ÉL… ¿qué responderías? No es tu novio, pero tampoco es un amigo… tú pasas de etiquetas y él parece estar totalmente encantado con este detalle… Por suerte, las personas que os rodean parecen ir del mismo palo y nunca se produce esa situación. Simplemente SOIS. Sois felices, sois dos que disfrutan juntos, sois dos en vuestro mundo, con vuestras cosas…

Hasta el día que te despiertas y lo descubres mirándote embelesado… parece que lleva horas así… y tú descubres que eso te hace FELIZ… que no te asusta, sino que te hace sentir mejor que nunca… amada, protegida…

¡PELIGRO!

Te abandonas… te dejas ir… se acerca a tu oído… te susurra que te quiere. Le respondes con un abrazo cálido, cargado de sentimientos… es verdad… acabas de caer en la cuenta de que tú… ¡también le quieres!

Lo siguiente… ¡ELLAS!

Y al mismo tiempo… VOSOTROS:

– Un paso más: la vida juntos.

– Una decisión: juntos, pero no revueltos.

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