La Mora Verde

La mancha de una mora con otra verde se quita…

Ya, pero la mora verde nunca gusta a nadie. ¿Te das cuenta? La mora que mancha es la que te ibas a comer, era deliciosa… Realmente, nunca te habrías fijado en esa mora verde, de no ser porque necesitabas eliminar una mancha… de mora madura.

La mora verde iba a convertirse en mora madura si le hubieras dado tiempo, si hubieras esperado a estar preparada para comerte otra mora sin mancharte… Cuando esa mora verde hubiese madurado iba a ser LA LECHE… pero decidiste arrancarla del espino antes de tiempo y ahí estás, frotando cual señora de la competencia de Wipp Express, para cargarte una mancha de mora madura.

Mi consejo es que tires la camiseta sucia, te vayas a comprar otra para airearte y encontrarte con que la vida tiene un montón de cosas que molan, aunque no vivas por y para las moras… sigue tu camino, que en una de éstas pasarás otra vez por al lado de tu espino repleto de moras, volverás a ver a la mora verde que finalmente decidiste no arrancar. Ha madurado y esta vez está enorme, de color negro brillante, como aquéllas de gominola que te comprabas al salir del cole… ¡pero aún mejor! ¡Es toda natural y está repleta de vitaminas! Te mira, la miras… lo sabes: es vuestro momento.

Moraleja: Moras verdes, no, gracias; deja que maduren mientras tú aprendes a comerlas sin mancharte y hazlo sólo cuando lo hayas conseguido.

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