Haciendo hueco en tu vida: tras unos whatsapps, hacéis que surja “LA CITA”

La mañana que sigue a la cena en la que os conocisteis podría empezar con una ronda de whatsapps de este estilo:

ÉL: Buenos días. Qué tal dormiste?

TÚ: Extrañamente bien 🙂 Y tú?

ÉL: Extrañamente? :s

TÚ: Sí… la cena de ayer fue abundante y después las copas, el vino…

ÉL: ¡Ah, eso! Tienes razón… deberías tener un enorme dolor de tarro y sentirte fatal. Anoche hiciste un ridículo espantoso, bebiéndote hasta el agua de los floreros de casa de Rigoberto y Maripuri ;p

TÚ: Jajaja… vale, no fue para tanto, pero no esperaba descansar tan bien, la verdad. Tú qué tal? Cuéntame, tuviste muchas pesadillas, después de haber escuchado mi historia del perro?

La noche anterior contaste una historia muy graciosa de algo que te sucedió con un perro. Todos rieron. No comedidamente. Todos se partieron de risa. Tú hiciste alarde de tu desarrollado sentido del ridículo. Ahora comprobarás si él lo ha captado igual.

ÉL: Qué dices?! Hace falta mucho más que eso para que yo tenga pesadillas! Soy el pequeño de 4 hermanos. Todos chicos… No te digo más!

ÉL: Eso sí, me reí muchísimo… me reí tanto que casi no duermo por culpa del dolor de abdominales, de tanto reírme al imaginarte allí vendida. Estaba a oscuras, a punto de dormirme, me acordaba de tu historieta y no podía parar de reírme a carcajadas! Y ahora estoy fatal! Exijo las horas de sueño que me has robado!

¡Great! ¡Parece que lo ha captado!

TÚ: Menos lobos, pimpollo, que aquí con tal de presumir de abdominales, no sabes qué inventar. Habrá que ver si tu dolor de tripa puede ser calificado como “dolor de abdominales”… Y si acaso, debería exigirte yo a ti el fee por las risas que te has echado, que cada vez son más caros los espectáculos de humor y yo os lo he regalado por la cara! Exijo mi pago por currar como bufón de la corte.

ÉL: Pues también tienes razón. No lo había visto así…

ÉL: Qué te parece si te invito a una cena? Crees que eso podría cubrir el pago?

TÚ: Depende de la cena… es difícil de valorar…

TÚ: Ya sé! Haremos una cosa: tú me invitas a cenar y, cuando se haya terminado la cena, te digo si ha sido suficiente o si sólo ha cubierto parte del pago. Pero ten cuidado, que si vuelvo a conseguir arrancarte carcajadas, tu deuda seguirá creciendo!

ÉL: Espero poder asumirlo… Estoy viendo que la cena de anoche me saldrá bastante cara!

TÚ: Cara? Pero cómo te atreves? Haber conocido a alguien como yo no tiene precio ;o)

ÉL: Eso habrá que verlo… Te llamo sobre las 21h, para que me digas cómo quedamos, te parece?

TÚ: Ok.

Vaya… quiere volver a escuchar tu voz… Interesante…  Y tú encantada de volver a hablar con él por teléfono, antes de veros… crees que esto te relajará un poco… mejor pasito a paso… primero la voz, después LA CITA… ¡Hey, tienes una cita! ¡Ahora, a ver qué te pones!

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