La Referencia Desayunera

“Podría haberle perdonado todo, ¡si al menos me hubiera servido un desayuno decente!” de Trópico de Cáncer, by Henry Miller.
Porque siempre ha habido literatura erótica con muy buen gusto…

Tremendo tema, que no imaginábamos que nos proporcionaría horas de debate y referencias para tiempos venideros.

Os ubico: cena entre amigos. Alguien comenta que vio por la tele que una chica echaba de su cama al chico, con la excusa de que tenía mucha prisa para ir a trabajar (otro día hablaremos de las excusas para echar al compañero de sexo de cama… y de casa). El chico, extrañado, preguntó si ni siquiera le iba a invitar a un café. ¡Pobrecito mío!

A ver, chicos y chicas: la primera norma básica de las visitas a camas ajenas es “sal antes de que tengan que indicarte que sobras”. No es por educación, que también, sino porque te ahorras un mal sabor de boca. Yo no imagino la situación de que tengan que decirme, de un modo u otro, “por favor, vete de mi cama y, ya que estás, sal también de mi casa”. Aunque el sexo haya sido de lo mejor y el pedazo de túzaro que acaba de echarme me haya llamado “Diosa” cien veces durante el evento, os garantizo que me iría a mi casa con la autoestima bajo tierra, si por la mañana (o bien ya de madrugada) tiene que pedirme que me largue. Así que, si eres de esas personas que prefieren ahorrarse disgustos, trata de largarte antes de que sea demasiado tarde.

Existe también una norma básica para los anfitriones y anfitrionas, que es la de tener algo de tacto a la hora de indicar que ha llegado el momento de largarse. Vale que hay algunas personas que no se van ni con manguerazos de agua helada, pero ya si eso, reserva los modales más bruscos para ese tipo de perfil y, con el resto, muéstrate más agradable. Al fin, ¿qué te cuesta? Si te levantas a preparar un café, ¿qué te supone poner en la encimera dos tazas y servir? Insisto: si después de esto, se resiste a marcharse, podéis sacar las formas toscas. Pero si no, un café no compromete a nada… ¿O sí? Hay quien piensa que el hecho de colocar dos tazas en la encimera quiere decir algo… y que puedes estar dando señales erróneas al visitante… ¿tú cómo lo ves?

Por otra parte, están los anfitriones totalmente opuestos. Son hombres verdaderos que, como sólo se llevan a casa mujeres verdaderas, no tienen ningún problema en levantarse con tiempo y prepararles un holgado almuerzo.

Así que, con el tema de los desayunos tenemos una clave clarísima para saber el tipo de hombre que tienes al lado: si te prepara el desayuno, adelante; si no te invita ni a un vaso de leche fría, cuando él acaba de servirse uno, olvídalo porque no tienes NADA que hacer con él y, aunque lo tuvieras, ¿de qué manera un egoísta así podría cuidar de ti como mereces?; si te lo lleva a la cama, es que no puede estar más loco por ti, pero tal vez está forzando una situación para impresionarte, que no se desarrollará igual cuando haya pasado el tiempo y el efecto posible inalcanzable (así que hay que analizar con calma)… Hay miles de opciones “desayuneras”, pero nos hemos quedado con las versiones más abundantes entre nuestra muestra investigadora.

¿Y tú, tienes alguna otra experiencia que pueda darnos una referencia desayunera?

En este corto protagonizado por una de mis cantantes favoritas tenéis una buena historia:

Zahara protagoniza “Por la Puerta de Atrás”

http://www.jamesonnotodofilmfest.com/mas-vistos.html?id=cw50dc74fb9a100

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