El Charcutero (o Tronista)

El concepto de charcutero, o de hombre MAL compartido es bastante fácil de entender: charcutero es ese macho con aspecto de alfa, que tiene la posibilidad de contar con más de una candy-candy con la que marcharse cada noche… y la aprovecha (la posibilidad). De manera que, cuando más de una de esas candy-candy se encuentran en el mismo radio geográfico que nuestro falso macho alfa, dan la sensación de haber sacado ticket en la charcutería, para llevarse unas lonchas de chorizo… “¿Quién es la última?” “Ah, vale, después de ti, ya voy yo…”. Lo último ya sería comentar lo bien que el charcutero filetea tal o cual embutido, ya me entendéis… Pero una vez llegadas a este punto, incluso parece natural que esto ocurra. Es lo que tiene pretender ver como normal lo que resulta antinatural de base. Charcutero lo ve normal porque mola mucho tener un catálogo humano donde elegir cada noche. Candy-candy hace como si lo viera normal, porque recordemos que se conforma con las migajas que le den, con tal de seguir ahí, aunque sea de vez en cuando, compartiendo ratitos con él, su charcutero, así que se engañará a sí misma y a quien sea necesario, fingiendo ser una neoliberal encantada con resultar elegida una de cada 5 ó 6 noches, ¡si hay suerte! Pero realmente, ¿a quién le gusta no resultar elegida en plena competición?

Una cosa es que no haya exclusividad en cualquier planteamiento de relación, que si ambas partes están de acuerdo, está muy bien. Pero otra cosa muy distinta es que falte el buen gusto de llevarlo con cierto orden y discreción. Existe el hombre compartido, que es el que lo lleva ordenadamente y existe el hombre charcutero, que yo creo que disfruta viendo a sus candy-candy apostarse estratégicamente a su alrededor para llevarse el gran premio del embutido. Intuyo que si detecta pelea de gatas, le gusta incluso más.

Charcutero elimina todo tu poder de decisión: parte de la base de que siempre estarás disponible y te elige cuando él quiere. Compartido, sin embargo, parte de la base de que tú eres una persona como él, con capacidad de decisión y te pregunta, te permite hacer tus planes, decidir, elegir… es así como, unas veces quedáis y otras, no, cuando él te llama. Si tú le fallas, llamará a otra… o no (eso tú nunca lo sabrás), de la misma manera que tú lo harás con otros hombres. Parto de la base de que hablamos en este caso de que mantenéis efectivamente una relación abierta. Charcutero echa un vistazo alrededor, elige y hace entrega del embutido.

De ahí que el apelativo Tronista se refiera, no a su aspecto, que puede pertenecer a cualquier tribu urbana, si no a su posición de gallo de corral, dueño del harén, rey en su trono de Tele5, que elige a la choni que lo acompañará en cada cita.

Y yo me pregunto, ¿quenecesidá tiene cualquiera de pasar por esto?

Por supuesto, mujer verdadera jamás estará entre ésas que han pillado ticket a la espera de su turno. ¿Cómo podría arrebatarnos un hombre así? ¡Jamás!

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