quenecesidá o ¿Qué Necesidad?

No hace mucho tiempo que viví mi último “desengaño”. Si hay que darle un nombre, le daré ése: “desengaño”, porque salí de un gran engaño. Y “quenecesidá”, así, todo seguido, con tilde y sin –d al final, fue el lema que movió esa aventura desde el principio.

Yo estaba tan feliz con mi vida independiente, mis amigas, mi despido del trabajo que estaba minando mi salud y mi moral… vamos que, por una vez en mucho tiempo, ¡era FELIZ!

Pero tuve que conocer a Tarao. No daré nombres, porque quedaría fatal, pero desde que leí el Diario de Bridget Jones en 2001 (Bridget, buen ejemplo de candy-candy dependiente de la existencia de un tío bueno-rico-y-cachas-que-le-diera-amor para poder ser feliz), siempre bautizo a los ex malvados (sólo a los malvados, claro; y sí, a los míos y también a los de mis amigas) con su defecto más destacado.

Tarao es un tío que, de entrada, cumplía los requisitos básicos que a mí me pueden atraer en un hombre… y por supuesto, de taradito, de entrada, no tenía un pelo.

Yo estaba que no me lo creía. Yo, la abanderada de la vida independiente, del “NO quiero una relación, porque ¿quenecesidá tengo yo de complicarme?”, ¡perdiendo mi bandera! Mis amigas se la rifaban (la bandera) y yo contemplaba ese espectáculo sin molestias graves.

Pero he de recordar que también viví ciertos momentos de lucidez… momentos en los que yo a él le decía: “será mejor tomarlo con calma, paso a paso, porque en este momento NO necesito una relación; me gusta lo que vivimos, pero NO necesito más” y sobre todo, momentos, en los que a mis amigas les decía: “QUÉNECESIDÁ

Esa frase incluía TANTAS cosas:

QUENECESIDÁ… tengo yo ahora de complicarme con esto?

QUENECESIDÁ… hay de perder todo lo que había conseguido con mi esfuerzo?

QUENECESIDÁ… de arriesgar mi independencia?

QUENECESIDÁ… de perder horas de diversión con mis amigas?

En fin, había más… Pero los QUENECESIDÁ se multiplicaron en el momento en que se terminó todo (el motivo, lo resumo en tres adjetivos muy suaves, para lo que fue: además de mentiroso, cobarde y mal-amigo):

QUENECESIDÁ … había de estar sufriendo ahora

QUENECESIDÁ … de tener que recomponerme

QUENECESIDÁ … de tratar de recordar cómo era yo antes de Tarao…

Infinitos más.

Cierto es que el paso de Tarao por mi vida terminó por ser lo contrario de lo que me venía pasando: antes era demasiado sufrimiento para lo positivo que dejaba la experiencia… Esta vez fue muy poco sufrimiento y sin embargo pude aprender la utilidad del quenecesidá, como poco. Pero además también me sacó de aquel bloqueo terrible en el que yo vivía, repitiendo constantemente que “solita estoy muy bien”… pues sí que estaba bien, pero también redescubrí lo bonito que es estar bien acompañada (cuando Tarao aún no había mostrado todas sus caras parecía una persona ideal con la que compartir buenos ratos y yo ahí, en esos ratos, me sentía muy a gusto)… y después de Tarao he vivido más relajada y más abierta al cambio. En realidad, que Tarao haya pasado por mi vida cuando yo ya sabía lo que quería para mí ha resultado ser una experiencia muy positiva.

Pensaba que estaba mejor sola porque recuperarse de una ruptura resulta muy doloroso, así que empezar cualquier historia no compensaba en absoluto… sobre todo, con las referencias sosainas que tenía yo al ver las relaciones de muchas personas que me rodeaban… En realidad, cuando estás aprendiendo a romper, a deshacerte de partes de tu vida, las rupturas son MUY duras. Lo que me ayudó a descubrir Tarao es que yo ya he superado esa fase y, a base de haber sufrido tiempo atrás, ahora superar esa situación (la de una ruptura) es más una cuestión de protocolos: he descubierto lo que debo hacer y lo que debo evitar, lo que me va bien y lo que me va mal y simplemente lo llevo a cabo. Un simple trámite, ¡os lo prometo! ¡He alcanzado el momento zen de las relaciones y es maravilloso! ¡Me siento como si me hubiese tocado el gordo de Navidad o, mejor, un buen Euromillón!

Por eso a veces, los malvados lo son más, si cabe, porque les dejamos. Tarao se portó fatal conmigo y con más personas. Pero a mí no pudo hacerme daño. Se portó mal y se merece tener al lado a una persona como la que se llevó que, por otra parte, no olvidemos que es mi nueva-mejor-amiga: Nadie como ella supo mostrarme esa faceta de Tarao. Ellos se merecen entre sí: Puro karma.

La cuestión es que ahora usamos la expresión quenecesidá en incontables ocasiones… hasta el punto en que es casi un lema. El lema que nos recuerda, antes de meternos en camisas de once varas: “¿Te va a compensar?” “¿Para qué vas a meterte en esto?”

Ojo, que no es un “no te metas”, sino más bien un “acuérdate bien de valorar lo que te juegas y lo que puedes llegar a conseguir jugándote esto y, si te compensa, adelante”.

A mí me sirve como protección… os lo cuento por si la queréis probar.

Anuncios

3 comentarios en “quenecesidá o ¿Qué Necesidad?

  1. Buenisimo!!!…Yo a mis ex les pongo nombres de malos de pelis miticas…Asi hay un Darth Vader,porque empezó siendo un caballero pero acabó por engullirlo su propia oscuridad, también hay un Voldemort,un Saurum….
    Y me acojo al QUENECESIDÁ!!!

  2. Pingback: La cruda realidad | LadyLuck

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s