Candy-Candy (o Carrie Bradshaw)

Qué puede haber más encantador y romántico que una chica cándida… ¿verdad?

Caray, pues una mujer verdadera, ¡que no salimos de las canciones de Baute y los cuentos de princesas y así nos va!

En muchos relatos de la literatura española hasta el siglo XX se definía a las mujeres como cándidas, para atribuirles una cualidad; era claramente positivo tener ese aire de despiste, de “dejarse hacer”, de ser buena y dulce como un ángel… casi etérea… Algo que impresiona de entrada, pero que aburre soberanamente en el día a día.

Como soy una fan de la RAE, que me saca de cualquier aprieto, dejaré claro que estos estudiosos del idioma español, definen a la persona cándida, en primer término, como “sencilla, sin malicia ni doblez”. La segunda acepción nos da la clave: “Simple, poco advertido”. La tercera tiene que ver con el tono blanquecino… Si tenemos en cuenta que el “candor” incluye la ingenuidad y la pureza del ánimo (con lo que esto quiera decir) en su definición, Candy-Candy debía su nombre a algo, la pobre, tan lívida, etérea, blanca. No le llegaba con ser cándida una vez (Candy), que se repetía, para evitar dudas: Candy-Candy.

Antes de que nadie se cabree, dejaré muy claro que todas llevamos en nuestro interior una Candy-Candy, de la misma manera que todas contenemos una mujer verdadera. De hecho, el éxito de series como “Sexo en Nueva York”, se basa en que presentan a un prototipo de mujer que parece ajustarse a la mujer verdadera, que lo tiene todo claro, segura de sí misma, independiente, feliz con sus amigos… Pero realmente ES Candy-Candy: La cantidad de veces que la protagonista, Carrie Bradshaw, volvió con Mr. Big (su eterno amor) a lo largo de 6 temporadas y dos pelis, a pesar de cómo el muy cretino le hizo sentir, no responde sólo a exigencias del guión, sino más bien a la pretensión de mostrar por una vez en la historia de la tele, a una “antiheroína”, a una mujer que cometía los mismos errores en los que las mujeres de la vida real en algún momento hemos caído: pérdida de amor propio, renunciar a nosotras mismas por llegar a él…

El error es tomarlo como modelo y pensar, por ejemplo: “Carrie se arrastró en el capítulo 70 y al final acabó con Big; ¡así que yo haré lo mismo, que seguro que me va fenomenal!”. El acierto, ser capaz de verse reflejada en ella y pensar: “¿Cómo he podido ser tan tonta? ¡No volverá a pasar!”. Según el ejemplo de antes, sería algo como: “Carrie se arrastró en el capítulo 525. Vaya ridículo hizo sólo por volver con Big. Yo evitaré esa situación. Si de verdad nos queremos, el resultado final tendrá que ser el mismo, sin necesidad de que yo me arrastre”.

En literatura, tenemos a la Candy-Candy más trendy en Anastasia, la co-protagonista de “Cincuenta Sombras de Grey”. Otra mujer verdadera completa que se deja ir por esos mundos oscuros al engancharse de un hombre que desde el principio le deja claro que la hará sufrir. Literalmente.

Candy-Candy en estado puro es una chica que, ante todo, busca agradar desde un segundo plano: nunca dice lo que quiere, por miedo a dejar de gustar; se ajusta a la perfección a los deseos de los demás para no crear conflictos; siempre está dispuesta para ayudar a cualquiera, aunque después ella se coma los marrones siempre sola… la eterna solícita que nunca se lleva nada a cambio. A veces, ni te enteras de que está ahí… pero gracias a ella se han evitado multitud de conflictos en el grupo en que te mueves. Seguro.

En la pareja, Candy-Candy suele dar la razón a su chico. Se mantiene en un segundo plano con respecto a él, siempre hará lo que él diga y le dará la razón en todo, aunque con esto se esté cargando sus propios principios.

Candy-Candy  tiene tal dependencia emocional que renuncia a cualquier cosa, con tal de mantenerse al lado de su hombre (sea el que sea, pero habitualmente no se trata del más recomendable). Renuncia a su dignidad, a sus preferencias, a sus gustos… renuncia tanto a sí misma, que cualquiera que esté a su lado difícilmente puede reconocer a la chica que lo enamoró, así que ella misma se ha eliminado de la relación: quien está con ella, también renunciará a ella, como ella misma lo ha hecho.

En tiempos habría sido la esposa abnegada perfecta. Hoy en día inspira compasión.

Se rumorea que la compasión NO resulta muy atractiva… ¡veremos!

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Un comentario en “Candy-Candy (o Carrie Bradshaw)

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